Dolor inocente

Lo siento incómodo al otro lado de la pared, se mueve intentando dormir y comprender a la vez
… con ese dolor tan nuevo y molesto 
Voy a verlo y me siento silencioso a su lado.
Su constante y contagiosa sonrisa muta rápidamente en dos perlitas que caen de sus ojos inundando sus mejillas. Las recojo con los dedos limpiando su cara.
Me mira y no comprende. Y trato de sonreírle y calmarle, no puedo hacer nada más que recostarlo contra mi pecho, esperando a que “lo nuevo” ceje en su diminuto e intermitente avance.
Hay dolores jodidamente necesarios que no se sí voy a ser capaz de sobrellevar. 
Y es en esos momentos cuando más cerca lo noto de mi, cuando más siento mi infinito e indescriptible amor por él.
Su primer diente